Efraín González Luna. El pensamiento político de un intelectual católico

Libro sobre historia de ideas políticas que interpela a la clase política actual

Escrito por Jorge Alonso

En Casa Clavijero, que fue construida por Barragán a pedido de Efraín González Luna para que fuera tanto su casa, como su enorme biblioteca y su estudio, fue presentado el 6 de septiembre el libro de Antonio López Mijares, Efraín González Luna. El pensamiento político de un intelectual católico, (Tlaquepaque, ITESO, 2011, 164 páginas). La fecha no deja de ser simbólica porque es a pocos días de recordar el año 48 del fallecimiento de ese político que leía muchos libros y producía pensamiento propio.

El autor, con una escritura profunda y al mismo tiempo ágil, examina a un hombre que escudriñó con lucidez la época en la que vivió. Efraín González Luna fue fecundo en su pensamiento, por lo que su estudio siempre resulta aleccionador. Aunque ya hay mucho escrito sobre su persona, falta todavía mucho por analizar. El autor de este libro se refiere a las diversas interpretaciones que se han hecho sobre la personalidad y pensamiento de González Luna, pero no las repite sino que abre una nueva y valiosa interpretación. El autor, basándose  en la lectura de muchos autores, pero pensando por cuenta propia, presenta una figura compleja que se preguntó sobre el desencuentro entre sociedad y Estado.

El autor demostró que González Luna tenía una postura sociopolítica y cultural no sólo integral sino integrista, sostenida por valores que consideraba inmutables y que se expresaba en una identidad mexicana y católica. Era enemigo del individualismo liberal. No obstante, la figura de González Luna que el autor examina no se cierra en ese integrismo, sino que lo matiza en gran manera con posturas modernas en cuanto a la democracia y sus alcances más allá del individuo, creadora y cuidadora del bien común.

El libro nos hace ver cómo González Luna fue un agudo critico de ese régimen revolucionario que multiplicaba la burocracia administrativa para crearse clientela política que lo fortaleciera. Hubiera sido deseable que el panismo cuando llegó al poder hubiera recordado esa crítica, pero prefirió imitar al régimen que González Luna exhibió.  El sujeto de estudio de López Mijares mostró un gran pesimismo respecto de una posible reforma democrática del régimen postrevolucionario. Tal vez le faltó a González Luna profundizar más en la naturaleza del poder para que atisbara que su partido, una vez que consiguiera puestos de poder, rompería con sus raíces democratizadoras.

López Mijares apunta un hecho importante, en el que no profundizó porque no era la temática que estaba tratando y que convendría que fuera investigado. Nos dice que, más allá de sus posiciones como hombre político que buscaba un cambio profundo, González Luna en su actuación profesional como eminente abogado de la clase empresarial contribuyó al mantenimiento del orden social de la época.

El autor nos muestra cómo González Luna defendía la creación de ciudadanía, la participación de los ciudadanos, y una representación lograda por medio del voto libre y respetado. Hacía ver que los regímenes facciosos se habían logrado imponer por la inhibición de los católicos respecto a su responsabilidad política (…) Seguir leyendo

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