Reflexiones sobre el Buen Fin

El fin de semana pasado tuvimos la tercera edición de el Buen Fin que provocó que plazas comerciales, hipermercados y los centros de muchas ciudades mexicanas se abarrotaran de consumidores esperanzados en encontrar buenas ofertas. Varias tendencias caracterizaron este fin de semana, que según la propaganda y la mercadotecnia, garantiza días donde se encuentran los precios más bajos durante el año.

La primera tendencia que se presentó es que los comercios inscritos en el Buen Fin mayoritariamente ofrecen compras a meses sin intereses, la bonificación de cierto porcentaje de compras en monederos electrónicos sólo utilizables en las propias tiendas y en mucho menor medida se anuncian ofertas significativas en los productos que se venden.

La segunda tendencia que se dio fueron las recurrentes quejas de ciudadanos que se sentían agraviados con la publicidad engañosa, que por la falta de información completa o con anuncios de grandes ofertas que sólo se ofrecían en muy pocos productos, se vieron sorprendidos en el momento de pagar.

La tercera tendencia que fue expuesta por parte de los comerciantes, es que los consumidores solo miraban, preguntaban, pero no compraban.

No sabemos aún los resultados económicos del el Buen Fin, pero podemos plantear un par de reflexiones al respecto. La primera es que una política pública de reactivación del mercado interno es insuficiente y tiene pocos efectos si sólo se basa en el consumo por la vía del crédito, ya que esta estrategia necesariamente debería ir acompañada de la creación de más y mejores empleos, de otra manera el riesgo de incrementar la cartera vencida o de bajar el consumo el resto de año es muy alto y entonces el bien buscado se convierte en un problema mayor. En otros países como Brasil la estrategia central para reactivar el mercado interno fue el incremento del salario mínimo, que a su vez provocó un aumento del consumo y no al revés como se está haciendo en México.

Felipe Calderón, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) aprobaron hace un año una reforma laboral que evidentemente no ha logrado su propósito de crear más y mejores empleos. Esta era la promesa gubernamental con la cual defendieron la aprobación de una ley que a todas luces precarizaba el empleo, a pesar de los señalamientos de que leyes similares en otros países demostraban que no se incrementaba ni mejoraba el empleo, y que incluso, como en el caso de España, las y los jóvenes son los más afectados por este tipo de legislaciones.

Ante el evidente fracaso de la reforma laboral calderonista-peñanietista, ahora la verborrea neoliberal de priístas y panistas asevera que la reforma energética sí logrará detonar la creación de más y mejores empleos. ¿Si la reforma laboral no logró su propósito, por qué la reforma energética si lo hará?, me preguntó.

Lo que pasó en el Buen Fin es la punta del iceberg del problema de fondo y es que México sigue estancado en la creación de más y mejores empleos y por ello resulta insuficiente la reactivación del mercado interno a través del crédito.

La segunda reflexión tiene que ver con un asunto sociocultural, y es que hace años este fin de semana se caracterizaba por recordar y festejar el inicio de la Revolución Mexicana; además de la celebración por el comienzo de la Independencia de México, el 20 de noviembre era la festividad cívica más importante en el país y donde se recordaban los principales logros revolucionarios como los derechos laborales, la no reelección, el reparto agrario y el derecho a la educación.

Los rostros que llenaban las pantallas de televisión eran los de Madero, Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles, ahora son pantallas planas enormes, tabletas, hornos de microondas y artistas incitando al consumo. Hoy por hoy varios de los derechos conseguidos con la sangre de muchos mexicanos están vulnerados y mientras tanto los medios de comunicación nos saturan con la publicidad del Buen Fin. Dicho de otra forma, pasamos de ser ciudadanos con derechos a consumidores con acceso al crédito.

PD: Sobre el operativo Salvando Vidas que implementó la Secretaría de Movilidad a partir de este fin de semana, lo importante no es contabilizar el número de personas que son retenidas en el CURVA, los indicadores realmente importantes son dos: el primero es verificar en qué medida se reducen los accidentes viales nocturnos en la Zona Metropolitana de Guadalajara a causa del consumo de alcohol y el segundo es que no se realicen violaciones a los derechos humanos de las personas que son revisadas en los operativos. El mejor escenario sería: cero retenciones, cero accidentes y cero violaciones a los derechos humanos.

Publicado en el periodico la Jornada al 22 de noviembre de 2013.

No comments yet.

Deja un comentario

*