Policías y derechos humanos

Nuevamente la policía del municipio de Zapopan fue motivo de escándalo por la muerte del joven de 21 años Érick Fernando Chávez Trejo, quien luego de ser sujeto de una “revisión de rutina” recibió accidentalmente un balazo en la cabeza por parte de un policía, situación por la cual este joven falleció. El hecho es a todas luces una indignante injusticia y a pesar de que es muy probable que el policía implicado reciba su castigo, no podemos dejar de señalar los problemas estructurales que refleja este condenable y lamentable hecho.

Por lo menos hay tres aspectos que se deben considerar ante esta situación. El primero es que las llamadas revisiones de rutina son violatorias de derechos humanos, no hay ninguna justificación jurídica que sostenga este tipo de pseudoprocedimientos de seguridad, ya que a nadie se le puede negar el derecho de libre tránsito. Intentar hacer vigente un derecho (la seguridad) violando otro derecho (libre tránsito) de ninguna manera es sostenible y contraviene todos los avances normativos que se tienen en México en la materia. Que las autoridades municipales y los responsables de la seguridad hagan caso omiso a este asunto resulta muy preocupante, ya que de facto consideran estar en un estatus por encima de la ley, situación inaceptable para cualquier democracia. No podemos seguir con la tendencia de que las autoridades no tengan como referente primordial de su actuación toda la normativa en materia de derechos humanos, sobre todo en temas de seguridad.

El segundo asunto que resalta tras la muerte del joven Érick Chávez es que las y los jóvenes zapopanos son criminalizados constantemente. Parece que en nuestra ciudad ser joven es motivo de estigmatización, de desconfianza, de dudas, de señalamientos. Las autoridades municipales siguen considerando que el binomio delincuencia-juventud es inseparable; y que las y los jóvenes por el simple hecho de serlo son presuntos delincuentes. Esta visión adulto-céntrica sólo genera políticas de facto que persiguen y discriminan a la juventud a la cual conciben como un sector siempre proclive al delito y por lo tanto lo que se necesita es vigilarlos y detenerlos a la menor provocación. Este imaginario tan impregnado en la mentalidad de políticos y responsables de la seguridad necesita ser desterrado, ya que sólo nos acarrea más problemas y vulnera a nuestras y nuestros jóvenes.

El tercer aspecto que surge con este lamentable hecho es que las estrategias de seguridad siguen siendo profundamente arcaicas, donde la investigación, la inteligencia, uso y procesamiento de información parece estar ausente. Las revisiones son una estrategia azarosa, sin fundamentos científicos y que tiene como su centro el hecho de que el policía intuya y crea que la persona que detiene es el posible perpetrador de un delito, no hay certezas en las detenciones y por supuesto todo se basa en percepciones de los uniformados. Es muy sabido que buena parte de la efectividad de una buena política de seguridad está basada en su capacidad de investigación. Las revisiones de rutina lo único que hacen es generar en algunos sectores sociales la percepción de que estamos más seguros, pero es sólo eso: una percepción.

Retomando todo lo anterior, si las estrategias de las policías municipales violan derechos humanos, se basan en políticas prejuiciosas y discriminatorias hacia los jóvenes y además no cuentan con métodos adecuados y pertinentes de investigación, lo que nos resulta es una situación generalizada de indefensión para la ciudadanía, ya que las policías no sólo no garantizan adecuadamente el derecho a la seguridad, sino que contribuyen con su actuación a la violación de los derechos humanos y por lo tanto a una mayor precarización de la democracia.

Este acontecimiento tendría que llevarnos a hacer un alto en el camino y empezar a reflexionar que este tipo de procedimiento policiales son inadecuados para las realidades actuales y que es imprescindible dar pasos adelante en lo referente al respeto de los derechos humanos y a la implementación de estrategias de seguridad basadas en procedimientos científicos, de otra manera sólo estaremos reproduciendo nuestra indefensión.

Publicado por la Jornada Jalisco al día 07 de noviembre de 2013.

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