Debilidades estructurales de los gobiernos municipales

Parece que la marca del escándalo es el sello que distingue a las actuales administraciones municipales, como son los casos de la muerte accidental de un joven provocada por un policía o de una regidora que es exhibida por presuntos actos de corrupción, sólo por citar los dos acontecimientos más recientes. A esto hay que añadir que no se percibe en el ánimo de la población una mejoría en la calidad de vida de los que habitamos la Zona Metropolitana de Guadalajara y ninguno de los presidentes municipales de esta área destaca sobremanera de los demás, más bien parecería que están en una competición sobre quién tiene más desaciertos.

Ahora bien, más allá de mantenernos sobre la ola del escándalo (situación que siempre deja damnificados políticos y ganadores indirectos), esta recurrencia de situaciones nos tendría que llevar a plantearnos una seria reflexión sobre las posibilidades y límites estructurales de los gobiernos municipales en México y Jalisco.

Este nivel de gobierno es el más cercano a la gente, se encarga de los servicios públicos más inmediatos y muchas veces son los operadores de programas sociales que son diseñados desde la federación o desde los gobiernos de los estados. Habitualmente el primer rostro que tiene un ciudadano de la esfera gubernamental son los gobiernos municipales con quien interactúan cotidianamente y la eficiencia de éstos afecta directamente a la vida de las personas que habitan un determinado territorio.

A pesar de la vital importancia de los municipios en la vida pública, son el nivel de gobierno más despreciado y depauperado por la clase política mexicana. En primer lugar hay muchas desventajas estructurales que lo mantienen con pocas capacidades para realizar su acción: tienen márgenes de recaudación fiscal mínimos o nulos, sólo cuentan con tres años para realizar sus acciones, dependen de los recursos públicos que les suministren los niveles estatales o federal, existen enormes desigualdades entre municipios que mantienen a muchos de ellos en graves retrocesos, los otros niveles de gobierno tienen injerencia política y legal en ellos, pero no al revés; y es la instancia de gobierno que en general presenta los niveles más precarios de transformación y cambio, aunque luego de ellos han salido ejemplares experiencias de innovación democrática. Es común que los gobiernos municipales sean rehenes de las administraciones públicas anteriores que los dejan con fuertes deudas o con grupos de trabajo sumamente ineficientes que se encuentran laborando allí por los múltiples compromisos de campaña contraídos por los candidatos ganadores. No es posible que las nóminas aumenten administración tras administración y este crecimiento no se corresponda con una mejora en la prestación de los servicios. En este nivel de gobierno figuras como el servicio civil de carrera son prácticamente inexistentes.

En lo sociopolítico también podemos visualizar otros problemas, por ejemplo que los políticos con mucha frecuencia ven a los gobiernos municipales como una plataforma política para aspirar a otros puestos públicos, como diputados locales o federales cuando son municipios pequeños, o para gobernadores o senadores cuando son alcaldías estratégicas de sus entidades, o también se conceden candidaturas a puestos edilicios como “premio de consolación” para políticos con grandes aspiraciones que no lograron su propósito. Esta dinámica produce con mucha frecuencia que los presidentes municipales conciban su tarea de gobierno como una situación de “paso” o “transición” y por lo tanto siempre está subordinada a intereses extra-municipales, es decir, no llegan para gobernar un municipio, sino para crear trampolines políticos y por lo tanto tampoco hay proyectos de gobierno local sólidos y de largo plazo; y en todo caso lo que podemos encontrar son acciones de relumbrón encaminadas con un objetivo claramente electoral.

Las dinámicas antes descritas vulneran las capacidades de los gobiernos municipales y los mantienen en una tendencia de constante de degradación. Este tema ha sido motivo de muchas propuestas y soluciones que van desde conceder mayores atribuciones al nivel de gobierno municipal, la posibilidad de la reelección de los alcaldes, la creación de la figura de gerente de ciudad y del servicio civil de carrera, el establecimiento de organismos que abonen a los procesos de gobernanza local o la necesidad de generar mayores obligaciones frente a los planes de desarrollo municipal. Propuestas hay muchas, lo que hace falta es realizar estos cambios estructurales en atribuciones y en la forma de concebir este nivel de gobierno, ya que si no cambiamos seguiremos padeciendo a los gobiernos municipales.

Publicado por la Jornada Jalisco al 14 de noviembre de 2013

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