Reflexiones sobre la Libre Convivencia

En la última semana fuimos testigos de los “encontronazos” entre los defensores y los opositores de la propuesta de Ley de Libre Convivencia en el estado de Jalisco. Más allá de entrar en la descalificación o exaltación de personas, grupos y dichos, me parece conveniente hacer un abordaje desde las teorías de la democracia, que aunque han estado ausentes del debate, me parecen primordiales para dar un marco de análisis a este conflicto.

De acuerdo con el reconocido politólogo italiano Giovanni Sartori, la democracia es el gobierno del pueblo, el gobierno de las mayorías que respetan y promueven los derechos de las minorías vulnerables. De acuerdo con otros estudiosos de la democracia, la libertad y la igualdad son dos componentes sustantivos de ésta, dicho de otra forma, una democracia es el gobierno del pueblo, donde se respetan los derechos de las minorías vulnerables y donde se ejerce la libertad y la igualdad. Desarrollos teóricos como la calidad de la democracia (impulsados inicialmente por Leonardo Morlino) basan sus argumentaciones en esta sencilla explicación. De lo anterior se deduce que para fortalecer una democracia es necesario tener una mayoría que respete derechos de minorías y que a la vez aumente las libertades y acorte las desigualdades; dicho de otra forma, una democracia requiere sostenerse en la vigencia de derechos universales, es decir, todos los derechos para todas y todos.

Si analizamos la propuesta de Ley de Libre Convivencia, podemos afirmar que es una normativa que comienza a proteger derechos de minorías vulnerables que hoy por hoy no pueden acceder a la figura del matrimonio, el cual, según las declaraciones del diputado Enrique Velázquez, se mantiene intacto. Esta iniciativa legal además da cobijo para que, tanto personas homosexuales como heterosexuales puedan en libertad contraer un contrato de libre convivencia y a la vez genera condiciones de mayor igualdad porque concede certidumbre jurídica y derechos a las personas que optan por esta figura legal para enmarcar su relación que va mucho más allá de la figura del testamento.

Cualquier ley que ayude a defender derechos de minorías vulnerables, que acreciente las libertades y disminuya las desigualdades debe ser bien recibida por una democracia que se jacte de serlo. De lo contrario nos estamos condenando a mantener privilegios a ciertos sectores de la sociedad y por lo tanto nos mantienen en una democracia precaria y debilitada, situación que a todas luces no nos conviene a nadie, porque propicia la existencia de ciudadanos de primera y segunda clase.

El segundo punto de reflexión es que la Ley de Libre Convivencia tiene como presupuesto el reconocimiento de que hay muchos modelos de familia en la sociedad jalisciense. La composición tradicional sin duda sigue existiendo, sin embargo, no podemos dejar de señalar que se está incrementando el número de núcleos familiares que no tienen esta composición y que necesitan estar protegidos por el marco jurídico. Los grupos sociales que dicen defender a la “familia” en realidad sólo abogan por un tipo muy particular de familia y no caen en la cuenta de que en el presente los hogares son muy diversos. Por todo lo anterior, podemos decir que la aprobación de esta ley representaría un avance en la protección de las familias de Jalisco, es decir, de la diversidad de familias del estado.

El tercer asunto que debemos abordar en esta reflexión es que si bien casi el 90% de los mexicanos se declara católico, si se realizara una consulta a las iglesias sobre esta propuesta de ley, debería retomarse el parecer de todas las denominaciones religiosas que tenemos en el estado. Reconociendo que la Iglesia Católica representa un actor importante en el estado de Jalisco, tenemos la presencia de tres diócesis distintas además de la Arquidiócesis de Guadalajara, que son las diócesis de Autlán, Ciudad Guzmán y Colima, y hasta ahora, públicamente no conocemos el parecer de los integrantes de estas diócesis. Un ejercicio de deliberación democrática implicaría retomar la opinión y la información precisa de todas y todos los actores sociales implicados e interesados en el tema con el fin de debatir con seriedad los posibles beneficios y perjuicios de dicha ley.

Esperemos entonces que todos los diputados de la actual legislatura den un debate de altura y legislen en función de los derechos y los valores democráticos.

Post Data

Recibí hace un par de días el estado de cuenta de mi Afore, y como muchos trabajadores perdí (o más bien dicho perdieron) el equivalente a casi un año de aportaciones. Acompañando a esta información había un pequeño volante de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) que justificaba dicha pérdida por las fluctuaciones del mercado, pero afirmaban que lo importante eran las ganancias en el largo plazo. Recordé las recientes declaraciones de Peña Nieto expresando que los beneficios de sus reformas llegarían en siete años, es decir, en el largo plazo. Eso es parte del cuento neoliberal: asuma las medidas, la iniciativa privada hará lo mejor y los beneficios llegarán algún día. Llevamos 30 años esperando ese futuro y lo único que sí tenemos es más pobreza e inseguridad, así que si atendemos la experiencia histórica sabremos que los beneficios neoliberales son sólo eso: un cuento.

Sin comenarios.

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