De reforma a miscelánea fiscal

Este domingo se tendrá que votar la propuesta de ley de reforma hacendaria que, como van las negociaciones, parece que volverá a quedarse en miscelánea fiscal. El anuncio del gobierno federal de que esta vez se gravaría a los más ricos y se favorecería a los más pobres está en veremos, ya que las presiones y las modificaciones que se anticipan auguran que las pretensiones gubernamentales quedarán en nada.

De acuerdo con la información vertida en los medios de comunicación, el debate en el momento en que se escribe este artículo está de la siguiente manera:

Primero. Parece que hay un consenso positivo en no gravar con el 16% de Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las colegiaturas en la educación privada, en los alquileres, hipotecas y compra-venta de casas. Parece que la cordura privará ante la insensatez en quitar la exención de impuestos en dos asuntos que resultan fundamentales en la vida nacional y que están relacionados con la vigencia de dos derechos: educación y vivienda. Tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como Acción Nacional (PAN) concuerdan con no aprobar este gravamen y si este acuerdo se concreta, estaremos ante una buena noticia.

Segundo. Hay tres impuestos que están cuestionados por fuertes intereses empresariales que son: tasar con el 10 % de Impuesto Sobre la Renta (ISR) las ganancias obtenidas en la especulación financiera, acabar con el régimen de consolidación fiscal que permite que grandes consorcios empresariales no paguen los impuestos y gravar con 7.5 % las ganancias finales de las actividades mineras que actualmente contribuyen con sumas ínfimas al Estado, además de dejar fuertes impactos ambientales en los lugares donde se extraen minerales. La aplicación de estas medidas efectivamente representarían un avance no sólo en mayor recaudación fiscal, sino en una auténtica medida redistributiva, ya que pagarían los que más ingresos tienen. Esperemos que los legisladores no cedan a las presiones de las grandes corporaciones afectadas.

Tercero. Hay un fuerte debate en cuanto a lo que representa el incremento del ISR de 30 a 32% en las personas físicas que ganen más de 500 mil pesos anuales. Para algunos analistas económicos esto representa un avance ya que se incrementa el pago de impuestos a los sectores con más ingresos en el país, para otros grupo sociales y líderes de opinión este aumento representa un golpe a la cada vez más depauperada clase media mexicana, sobre todo aquella que se encuentra dentro de los contribuyentes cautivos, y hay una tercera postura que dice que esta propuesta es injusta ya que pagarán el mismo porcentaje de impuestos los que ganan medio millón al año y los que reciben 10 o 20 millones de pesos al año, es decir, no es realmente una lógica progresiva de impuestos. Una combinación que puede resultar interesante y que responda a este debate es que se confeccione un gravamen progresivo del ISR a partir de las personas físicas que ganen más de un millón de pesos al año, es decir, que los que tengan este nivel de ingreso paguen 32% de ISR, los que obtengan cinco millones contribuyan con el 35% de ISR, los que reciban 10 millones que tengan una tasa de 40% de ISR y así sucesivamente.

Cuarto. También se ha generado una fuerte controversia en lo que respecta a quitar la exención a los alimentos para mascotas y un peso de impuesto por litro de bebidas azucaradas. En cuanto al primer punto, los que se oponen a esta medida han expresado que tener una mascota en casa no es una actividad suntuosa o de lujo, sobre todo para aquellas personas que viven solas o que se encuentran solas la mayor parte del día. El incremento en la conciencia ecológica y del cuidado de los animales ha provocado que muchas personas consideren esta acción como vital y humanizadora; y por lo tanto tiene que incentivarse. En cuanto al aumento de impuestos a las bebidas azucaradas, la industria afectada ha generado una fuerte campaña en medios masivos para impedir el incremento, por su parte los defensores de la medida dicen que además de recaudar, este impuesto ayudará a colaborar en la lucha contra la obesidad que ya es un problema de salud pública. Desde mi particular punto de vista se tendría que considerar la perspectiva de los defensores de los animales y pensar en una tasa más baja para el alimento para mascotas. Por otro lado estoy completamente de acuerdo en gravar las bebidas azucaradas, pero me parece necesario generar una auténtica política pública para combatir la obesidad infantil y sobre todo para dejar de ser el país con mayor consumo per cápita de refresco.

Quinto. Había temas sustantivos de la reforma hacendaria que no se han discutido suficientemente como el seguro del desempleo y la pensión universal. No sabemos si con los ajustes en los montos de recaudación estas iniciativas se puedan llevar a cabo, ya que representaban algunas de las mayores bondades de la reforma del Ejecutivo. Habrá que esperar si efectivamente se concretan.

Lo que se anunció con bombo y platillo como la gran reforma hacendaria apunta a quedarse en miscelánea fiscal y con el escenario venidero se anticipa que México seguirá teniendo fuertes problemas de recaudación.

Publicado por la Jornada Jalisco al 17 de octubre de 2013.

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